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“El tabloide” frente a los comicios:

In Contrato de Lectura on octubre 25, 2007 at 7:18 am

Por Nicolás Gallo

Una campaña política como la que vivimos los argentinos es el fiel reflejo de la realidad en la que encuentra este país. Llegamos a estas elecciones con mas dudas que certezas; una Argentina que sorprende diariamente con un crecimiento anual promedio del ocho por ciento, sostenido con todas las ramas de la industria y el agro; por citar a la construcción, turismo, campo, automotriz , entre otras. Y otra, que incluye la parte social; la más relevante para una nación, degradada en lo más profundo: educación, salud, seguridad, trabajo, cultura, entre otras.

La situación en la que se encuentra un %40 de la población argentina continua padeciendo de la politiquería a las que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes. Se trata de una porción de la sociedad que, aún con este crecimiento alcanzado, esta padeciendo las consecuencias de un proceso económico del cual no es participe, y como tal, esta desposeída de una conciencia de clase, que el estado debe garantizar mediante la educación y el trabajo genuino-como pilar de esta democracia- y por ende, no dejarle forjar el destino con un voto-clientelista.

Un minoría del 20% que se lo reparten entre empresarios y políticos, a los que, cualquier modelo económico les asienta bien: el de los años 80’ / 90’, con modelos neoliberales, más progresistas, dictatoriales, lo mismo da. Los conocemos a todos y de memoria!, son los dueños de los sueños argentinos!

Otra fracción, que vive como puede, dentro de los estados cíclicos que proponen los de arriba: en los noventa era el ajuste y la recensión, como parte del saqueo al trabajador; y ahora, la inflación galopante, que reduce nuestros salarios y voltea a miles de argentinos nuevamente a la pobreza e indigencia. En estos campos es donde se debe debatir el futuro de nuestra Nación: la de una democracia participativa, una sociedad más igualitaria, mas justa, no polarizada entre cada vez más ricos y cada vez más pobres.

La degradación de los partidos políticos, formación de estructuras y base política, son inexistentes en estos comienzos de siglo para la Argentina. Ya no se tratan de presidentes que acceden a sus candidaturas mediante un aparato político democrático, con elecciones internas abiertas entre sus militantes. Ahora, se ve reducido a personajes con un poder perpetuado a lo largo de la historia -y que tal poder- les permite avasallar sobre los derechos constitucionales: son empresarios y político al mismo tiempo, que han ganado el suficiente dinero como para crear y comandar sus intereses personales con las herramientas del estado; obvio, que de espaldas al pueblo. Es decir, ya no les basta con poner con el dedo a un presidente, más bien de tener más poder y control del Estado.

Lejos quedamos de saber los ciudadanos que proyecto de país queremos; no existió ningún debate publico entre los candidatos; no nos enteramos como pretenden corregir la distribución del ingreso; porque éste fue sin dudas un año bien difícil para el trabajador argentino. Ningún dato manipulado por el INDEC impidió instalar en el imaginario social, el país de los sueños: el argentino que tiene “sensación” de inseguridad, que no llega ni al día veinte con su salario, el genocidio del paco, el estado calamitoso de la educación, el trabajo precarizado, la decadencia del transporte, el acceso imposible al crédito para vivienda, alquileres impagables, el congreso cerrado – cerrado para el debate, pero no para el comercio interno de “tizas”-, la crisis financiera mundial, etc.

Y también, de esta sitaución es responsable el egoísmo del empresariado argentino, que se caracteriza por su “viveza criolla”: en los 90 endeudarse, comprar y quebrar empresas, despedir empleados, pedir prestamos; y ahora, vender menos pero ganar el doble, con mínima inversión, pagar sueldos en pesos y vender en dólares, privilegiar el mercado externo, desabasteciendo el interno. ¿Qué sabor tenía el lomo? Mejor se lo pregunto a un alemán.

Tenemos que acabar con la avaricia de nuestros gobernantes y empresarios para alcanzar una nación verdadera para todos y no para la minoría de siempre. En consecuencia del dinero surge la avaricia y con ella la injusticia, la insolidaridad, la perdida de valores y de respeto. Ni más, ni menos, lo que vivimos hoy los argentinos.

El tabloide no tiene, en esta oportunidad, posición tomada a favor o en contra de ninguno de los candidatos, frentes o partidos en pugna. Lo que no implica la manifestación positiva de encauzar la realidad de nuestro país mediante el voto positivo, con conciencia y respetando el resultado mayoritario que obtenga nuestro futuro presidente.