nicolasgallo

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La Noticia como producto

In Contrato de Lectura on agosto 31, 2007 at 1:35 am

Por Nicolás Gallo

 

Me permito escribir unas líneas sobre “la noticia en los medios de comunicación”. Algo sobre lo que estoy leyendo y me gustaría compartir con usted.

La noticia es una construcción de sentido. Los individuos accedemos a una parte de la realidad gracias a este recurso que genera una “multiplicación” de los discursos sociales: nos permite relacionarnos, tomar contacto, conocernos con el otro. Esta forma de comunicarnos se suma a la que también conocemos como cara a cara o mediante un dispositivo tecnológico (Internet, móvil, etc).

El periodismo es el encargado de construir una parte de la realidad mediante una agenda diaria que propone. La noticia tiene la cualidad de ser un producto, una mercaría, se produce y se la divulga. Y como la lógica del mercado indica, se debe vender más para aumentar las ganancias.

Los medios de comunicación en la actualidad han encontrado esta vía gracias a la nueva tecnología y al recurso del “info-entretenimiento” abandonando los modelos clásicos de informar. Es decir, se cuenta una historia más allá de su fin. En un canal de Noticias vemos centenares de “títulos último momento” pero que no trascienden al día siguiente, simplemente porque el hecho resulto ser irrelevante cuando se cubrió, al de su espectacular anuncio. La tecnología ha permitido en los últimos años acelerar el proceso de “inmediatez”. Se trata de captar mas la atención del lector que al de informar.

El info-entretenimiento intenta contextualizar en todo momento recurriendo a saberes conocidos socialmente. Un método utilizado para esto es titular haciendo referencia a un acontecimiento histórico –un film, una canción- para contextualizar la noticia. Un ejemplo clásico lo podemos ver cuando alguien gana una importante cantidad de dinero en un juego de azar y los medios muestran una placa con la música “Money, Money” aunque no se tenga informacion aún de quien es la persona ganadora y donde se vendió el boleto. Es decir, se privilegia el entretenimiento por sobre el contenido argumentativo del mismo.

Los medios forman “opinión pública” y el público también forma a los medios. Es decir, consumimos un medio porque nos sentimos relativamente identificados en cuanto a los gustos según nuestro imaginario social, que vamos generando durante nuestras vidas. Como clientes el medio nos ofrece un producto en base a nuestras exigencias.

Teniendo en cuenta todo esto debemos señalar que la información que recibimos esta atravesada por diferentes grupos de poder que actúan sobre una concepción del mundo que representa ciertos intereses. No nos podemos olvidar que en la agenda diaria que nos plantean encierra solo a un %20 de la sociedad mundial, dejando fuera a un %80 restante que no tiene acceso a las nuevas tecnologías. La ampliación de la brecha entre los países ricos y pobres, también influye en la comunicación. Por eso debemos plantearnos ¿Quiénes están hiper-informados? ¿Quién informa y con que fin? ¿Cómo reducir el desfasaje de la información? Simplemente saber que la Noticia es una mercancía y como tal debe incrementar su valor en el mercado. Muchas veces estereotipando los gustos que representa solo a una minoría con mayor poder adquisitivo y que, claro esta, nos muestra una parte de la realidad acorde a los interese políticos, económicos e ideológicos que representan.

 

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La Involución de la Política Argentina.

In Argentina Reflexiva on agosto 15, 2007 at 4:38 am

La Involución de la Política Argentina

 

Por Nicolás Gallo

Este país parece sostenerse solo con el esfuerzo a diario de cada argentino. Así ocurrió en el 2001, luego de la tremenda crisis que enfrento el país, al otro día, los ciudadanos empezamos a reconstruir, con trabajo, esta Argentina. Mientras tanto, los políticos que la llevaron a esa debacle, lo miraban por TV. Estos mismos que nos vuelven a prometer un país en serio, pero que no abandonan sus vicios y ansias de más poder. Nos invitaron a cambiar el destino y otra vez; aparecen los manejos oscuros dentro del gobierno; mientras claro está, el pueblo lo sigue sufriendo.

Este poder único y centralizado que impuso el Presidente Néstor Kirchner hace imposible el desarrollo plural de una sociedad; la falta de control por parte del poder ejecutivo y legislativo; con grandes bolsas de dinero en manos de unos pocos ministros; invita a creer solo en la buena fe de estos y no en un funcionamiento en su conjunto, democrático, como establece nuestra constitución nacional, que en los últimos tiempos se volvió mas en un libro de historia argentina, que en su verdadera y única razón de poner en practica lo que ésta establece.

Pasan los años y volvemos a caer en manos de gobernantes que solo les interesa incrementar su fortuna familiar y el poder ilimitado dentro del poder.

Se tratan de gobiernos Plutocráticos; a los que  bien los definió Arturo Jauretche: “Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses”.

Así, con la manipulación constante en los indicies del Instituto Nacional de Estadistica y Censos (INDEC) se oculta la verdadera situación económica de un pías, transgiversando los principales indicadores socio-económicos, como es: la pobreza, la inflación o la desocupación. Así se puede, en centésimas, manipular una información tan lamentable como lo es el índice de la indigencia. La importante cantidad de ciudadanos que -aún hoy- continúan sin los recursos más básicos para la subsistencia humana; escondidos detrás de la General Paz.

¿A que destino nos invita a creer esta vez la senadora Cristina Fernández de Kirchner? Difícil saberlo, mientras éste gobierno no asuma los errores de cara a la sociedad; debatiendo en todos los espacios democráticos. No solo en actos partidarios.

¿A que destino nos invita a creer la oposición? Difícil de saberlo, cuando en estos últimos años solo se jactaron de falta de espacio para el debate; hasta seduciendo con el gobierno; y a última hora, lanzan proyectos para remediar lo que se viene haciendo mal.

Argentina no necesita de políticas para emparchar los problemas, más bien, de un proyecto sostenible y de largo plazo. Tampoco el debate se puede centrar en volver a políticas nefastas de la década pasada. Toda Latinoamérica aprendió la lección a las políticas retroactivas y de saqueo a las que nos expusieron con las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata de tomar conciencia y debatir que futuro queremos para nuestro país; si la prioridad es acabar con el hambre, más bien hagámoslo, con un compromiso entre los ciudadanos y los gobernantes. Para que Argentina pueda ser un país en serio, se debe acabar con la corrupción y las tremendas desigualdades- no solo económicas- sino de “dominación política” -o clientelismo- en la que esta sumisa un % 35 de la población.

Pero antes de invitarnos los políticos a seguir un destino, primero se debe plantear un verdadero debate en el seno de nuestros gobernantes, aplicando la justicia para los políticos que violan los principios de la Nación y acabar definitivamente con el la plutocracia del sistema político en Argentina. Donde el gobierno represente los verdaderos intereses del pueblo y no a la fracción hegemónica de turno.

Sin Institucionalidad …

In Argentina Reflexiva on agosto 11, 2007 at 6:57 am

Por Nicolás Gallo 

En la Categoría Argentina Reflexiva de este blog usted encontrará dos notas de Opinión: Una relación anormal y peligrosa, por Joaquín Morales Solá – diario La Nación-; y Deterioro de la Gestión del Estado, por Sergio Berensztein, para el diario clarín.

Me parecen dos notas de opinión que reflejan de manera muy coherente el momento actual que atraviesa nuestro país a solo tres meses para las elecciones presidenciales.

Este último año, el actual gobierno, ha recibido sus mayores golpes en lo que va de su gestión, que involucraron al entorno mas cercano al presidente Néstor kirchner, recuérdese: Casos Southern Winds, Skanska y las Valijas Voladoras de aeroparque, que involucran directamente al Ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; la plata del baño” que se cobro el puesto de la ex ministra de economía Feliza Miceli; y la denuncia a la Secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti por malversación de fondos.

Además, a estos problemáticos hechos para el gobierno, se suma el deterioro de las instituciones -como en el caso del INDEC y la manipulación de los índices de la inflación – que, como sostiene Berenztein, pone en duda la Gestión del Estado.

Argentina no merece definitivamente mas este tipo de escándalos en el gobierno, sin que nadie asuma responsabilidades, ni reconozca sus errores. El Presidente no puede salir a decir abiertamente al pueblo que el caso de las valijas voladoras demuestra la lucha para erradicar la corrupción, ni tampoco el pueblo acepta que en el caso de Felisa Miceli, la plata se la haya prestado su hermano.

Estamos en un formidable tiempo de cambio, toda la región de Sur América parece destinada a despegar social y económicamente definitivamente; así lo demuestran sus actuales tasas de crecimiento. Es inadmisible que tengamos que seguir enterándonos de estos casos en un gobierno, como sostiene Berenztein “La función principal e inalienable del Estado es brindar bienes públicos (seguridad, justicia, educación, salud, infraestructura y cuidado del medio ambiente) en función de las demandas de los ciudadanos y de los desafíos estratégicos de un mundo incierto y en permanente transformación.

Los meritos de este presidente son reconocibles en materia de derechos humanos y la valentía por tomar un país al borde del estallido social. Sus políticas económicas han sido exitosas para apaliar la crisis, pero la actual situación económica exige una transformación concreta en el manejo de las instituciones.

Le exceso de soberbia con la que se manejo el gobierno durante este primer mandato, reduciendo los espacios democráticos y privilegiado por los superpoderes, le permitió centrar un poder vertical, desterrando la oposición de todo debate.

Sergio Baremztein es lapidario en este aspecto cuando sostiene que “el Estado está muy lejos de asegurar la infraestructura institucional necesaria para promover el desarrollo humano, fomentando la democracia, la igualdad de oportunidades, la movilidad social y la equidad…”

Clarín: Sergio Berensztein 15may07

In Argentina Reflexiva on agosto 11, 2007 at 1:18 am

DEBATE

Deterioro de la gestión del Estado

 

Son insuficientes los esfuerzos que el Gobierno dice hacer para mejorar la calidad de las instituciones. La Argentina está lejos de los estándares de países como Chile, Costa Rica y Uruguay, y a distancias siderales de los más desarrollados.

Sergio Berensztein*

 

En una columna publicada en esta sección el jueves pasado, el subsecretario de la Gestión Pública de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, sostiene que el Gobierno ha realizado “muchos y muy significativos avances (…) para optimizar la calidad del Estado”. Menciona, entre ellos, la incorporación de tecnologías de la información, la reorganización de la carrera administrativa y la modernización de las relaciones laborales en el sector público.

Se trata de un puñado de buenas noticias que podrían mejorar, si se consolidan en el tiempo, algunos aspectos puntuales de la gestión del Estado. Pero teniendo en cuenta el profundo y generalizado deterioro en el que se encuentran el conjunto de las instituciones estatales del país, tanto a nivel nacional, provincial y local, se trata de un esfuerzo absolutamente insuficiente y con consecuencias potencialmente muy negativas en términos de desarrollo, equidad y gobernabilidad democrática.

Esto aparece claramente demostrado en un estudio comparativo reciente en materia de calidad institucional: Argentina está lejos de los estándares de países como Chile, Costa Rica y Uruguay; cediendo espacios frente a Brasil, México y Colombia; y a distancias siderales de los países más desarrollados y democráticos del planeta.

La función principal e inalienable del Estado es brindar bienes públicos (seguridad, justicia, educación, salud, infraestructura y cuidado del medio ambiente) en función de las demandas de los ciudadanos y de los desafíos estratégicos de un mundo incierto y en permanente transformación. Lamentablemente, el Estado argentino fracasa en hacerlo. Y si bien se trata de un problema histórico y que debería involucrar a la sociedad en su conjunto, en los últimos cuatro años el gobierno del presidente Kirchner no ha motorizado una verdadera revitalización de las capacidades estatales fundamentales. Esto es contradictorio en un gobierno que promueve la intervención y la regulación del Estado en múltiples esferas de la vida económica, política y social de la Nación.

Como consecuencia de ello, la percepción de inseguridad es creciente y generalizada; la eficiencia, independencia y el acceso a la Justicia son problemas perennes (a pesar de los cambios positivos que la Corte Suprema está implementando); la educación y la salud vienen sufriendo un deterioro creciente y, peor aún, consagran aún mayor desigualdad y fragmentación del tejido social; la infraestructura física está colapsada (como reflejan las tragedias cotidianas de los accidentes de tránsito); y el abandono del medio ambiente tiene en la cuenca del Riachuelo-Matanza su expresión más contundente, pero de ningún modo la única.

En un contexto internacional tan inestable, el Estado debe asegurar la integridad territorial de la Nación. Eso supone un control adecuado de las fronteras, el espacio aéreo y el marítimo. También, disponer de mecanismos efectivos para prevenir nuevos ataques terroristas, como los que el país sufrió en 1992 (Embajada de Israel) y 1994 (AMIA). Finalmente, el Estado debe contar con recursos especializados en la lucha contra las redes criminales globales, como el narcotráfico y el contrabando. En cada uno de estos aspectos medulares de la seguridad del país se comprueban a diario profundas grietas.

Asimismo, el Estado está obligado a brindar información con regularidad y responsabilidad. Los desatinos con que el Gobierno liquidó la credibilidad del INDEC hablan por sí mismos. Para peor, la falta de una ley de libre acceso a la información, de mecanismos efectivos de transparencia y de prevención de la corrupción se combinan para restarle a la Argentina credibilidad y competitividad.

Tampoco tenemos una política integral de población y aprovechamiento inteligente de nuestro amplio territorio. Y mucho menos agencias que potencien los recursos públicos y privados para promover la innovación y la competitividad.

La incapacidad del Estado promueve prácticas perversas de actores económicos, políticos y sociales que establecen estrategias parasitarias para aumentar o preservar su poder, como el clientelismo, las prebendas, el tráfico de influencias y la corrupción. Esto socava la legitimidad de la democracia, causando apatía, anomia y resignación entre los ciudadanos. Y promueve la discrecionalidad en la toma de decisiones.

En síntesis, el Estado está muy lejos de asegurar la infraestructura institucional necesaria para promover el desarrollo humano, fomentando la democracia, la igualdad de oportunidades, la movilidad social y la equidad. En un mundo globalizado, la calidad de las instituciones es clave para que todos los argentinos podamos desarrollar nuestros proyectos de vida en un marco de convivencia y previsibilidad.

El Estado que tenemos es generalmente parte de nuestros problemas y rara vez contribuye a su solución. Es hora de debatir cómo vamos a construir el Estado que necesitamos.

*DIRECTOR DE POLIARQUIA CONSULTORES Y DE LA MAESTRIA DE POLITICAS PUBLICAS DE LA UNIV. DI TELLA

Fuente : Diario Clarín Digital http://www.clarin.com/diario/2007/05/15/opinion/o-02701.htm

Valijas Voladoras: Por Joaquin Morales Sola

In Argentina Reflexiva on agosto 11, 2007 at 12:46 am
El análisis de la noticia
Una relación anormal y peligrosa

http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=933287
 
 
¿Por qué extraña razón se trasladó a Venezuela una delegación de funcionarios argentinos si era Chávez el que viajaba a Buenos Aires y no Kirchner a Caracas? ¿Qué debía prepararse con tanto misterio? Primeras y elementales preguntas.

Cuando cualquier otro presidente visita la Argentina, hay, en efecto, una comitiva adelantada, pero representa al país del mandatario visitante y no del visitado. Sin embargo, las cosas siempre son anormales en la relación con Chávez. Los diplomáticos profesionales no existen en ese trato.

El virtual canciller con Venezuela ha sido siempre el ministro de Planificación, Julio De Vido, que luchó hasta el cansancio para nombrar precisamente al renunciado Claudio Uberti como embajador en Caracas. Al final se impuso el pedido del propio Chávez, que respaldó la designación de la actual embajadora, Alicia Castro.

¿Por qué Enarsa contrató un avión privado para llevar a Caracas a dos funcionarios de segunda línea, aunque importantes operadores políticos y económicos de la administración? Roza la frivolidad el argumento de que no existen frecuentes vuelos directos entre Buenos Aires y Caracas.

Hay infinidad de combinaciones posibles en vuelos regulares para llegar rápidamente al país de Chávez. Enarsa no ha hecho grandes negocios aún como para que sus ejecutivos se den semejantes lujos. Esos funcionarios pertenecen, además, a un país cuyos ciudadanos deben sufrir suplicios como torturas para tomar vuelos comunes.

El contraste es patético entre la vida de los que están en el poder y los que están lejos de él. ¿Por qué se consideró en el acto que se trataba sólo de una infracción aduanera cuando estaba en juego semejante cantidad de dinero en efectivo? En todo caso, ésa debió ser la conclusión de una investigación judicial y no la resolución final de las autoridades políticas. La Justicia intervino luego de que la prensa difundiera la noticia, que tardó en ser confirmada por el Gobierno, de que había ingresado en el país ese botín.

Todo el trámite fue muy lerdo, como si respondiera a un gobierno que no sabía qué hacer ante una novedad brutal e inesperada.¿Y si el dueño de la valija era un traficante de drogas? En tal caso, habría podido salir del aeropuerto, hospedarse en un hotel y abandonar la Argentina sin ningún problema. La Justicia comenzó a actuar, remolona y tardía, cuando ya el portador de la valija y de su incógnita, Guido Antonini Wilson, estaba fuera de su alcance.

La versión oficial de que todo se demoró para no molestar a Chávez, que se encontraba en Buenos Aires, indica que con el caudillo venezolano las cosas se hacen siempre al revés.

Si el gobierno argentino no sabía nada, como proclamó hasta el cansancio, debió, por el contrario, protestar seriamente ante el presidente venezolano; funcionarios suyos habían introducido, de acuerdo con la hipótesis oficial, a una persona desconocida, dispuesta a cometer un delito, en un avión argentino en misión oficial.

Pero, ¿es posible aceptar fácilmente la versión de que nadie conociera a uno de los pasajeros, justo el que portaba los ladrillos de dólares, en un avión con sólo ocho personas a bordo? “Falso de toda falsedad”, dijo coloridamente Chávez cuando se lo interrogó sobre si su gobierno era responsable de ese tráfico de divisas. “No sabíamos quién era” el dueño de la famosa valija, agregó el gobierno argentino mediante un apurado comunicado de Enarsa.

¿Siete personas no sabían quién era la octava, la que precisamente deambulaba con casi 800 mil dólares? Chávez y Kirchner se ufanan de controlar hasta el movimiento de las hojas en sus respectivos países, salvo cuando las cosas se ponen difíciles o cuando son sospechosas. Debe ser plata fácil.

De otra manera, no se explicaría que la haya dejado abandonada cómodamente quien la portaba. Ni peleó en la justicia argentina por la honradez de ese dinero ni reclamó, al menos, los 400 mil dólares que le correspondían una vez descontada la multa. Algunas cosas deben subrayarse.

Una de ellas es la teoría que cultiva muchas conspiraciones. De hecho, el propio Chávez culpó de entrada al “imperialismo” (se supone que a Washington) de las versiones que luego se confirmaron.

Conspiraciones

Pudo haber conspiraciones internas más que externas -cómo no-, pero la primera pregunta no se refiere a quién conspiró para que se supiera que hubo en el aeropuerto un inexplicable trasiego de dólares en una valija con custodia oficial. El primer interrogante es muy sencillo: ¿qué hacía esa valija en ese avión y a quién estaba destinada? La Justicia difícilmente le podrá hacer ahora esas preguntas a Antonini Wilson porque éste terminó beneficiado por la política oficial de no incomodar a Chávez.

Las conspiraciones políticas están siempre a la vuelta de la esquina, pero el problema se torna grave cuando el hecho en sí mismo es más importante que cualquier confabulación. La ex ministra Felisa Miceli también deslizó en su momento que había sido víctima de una conspiración. Es probable. Pero, ¿qué hacía en el baño de su despacho una bolsa con pesos y dólares de inexplicable origen?

Los escándalos explotan en el despacho de De Vido. La respuesta no es una novedad: él no habla con los funcionarios que caen en desgracia, dicen a su lado.

El primer escándalo que lo salpicó cerca fue el de Southern Winds, que comprometía seriamente al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, promotor de una infinidad de subsidios a los dueños de la ex empresa aérea. Jaime depende del Ministerio de Planificación.

De Vido hizo trascender entonces que ellos estaban hasta distanciados. Lo mismo sucedió cuando la Justicia les pisó los talones al ex presidente del Enargas Fulvio Madaro y al ex interventor de Nación Fideicomisos Néstor Ulloa, ambos involucrados en el caso Skanska. De Vido pasa con increíble rapidez de ser un “superministro” a ser un simple “soldado” de Kirchner.

Al fin y al cabo, nadie sabe qué es peor: si De Vido conoce o si no conoce las correrías de los funcionarios bajo su dependencia. Sea como fuere, sobresale otra extrañeza: los que van cayendo, uno a uno, son los interventores de los organismos reguladores de los servicios públicos. Madaro era el titular del ente que regula el gas; Uberti lo era del que regula las autopistas.

Muchos antes, mediante fideicomisos y subsidios directos, indirectos o cruzados, el Gobierno se había hecho cargo de gran parte de los recursos de los servicios públicos. El sistema parece hecho para que sucedan cosas de pasmo en un mundo que ya nadie puede evaluar en sus dimensiones exactas.

En medio de todo, la desmañada relación con Chávez. Ya era grave que un país dependiera de otro para pagar sus deudas o para conseguir la indispensable energía que necesita. Más grave aún es que a eso se le sumen las misteriosas mudanzas, entre dos empresas estatales y petroleras, de dinero aparentemente ilegal.

Por Joaquín Morales Solá
Para LA NACION